Español || English
Logo Artes Escenicas Inicio
Buscador
OBRAS

El Puro Lugar

Creación:

» Teatro Línea de Sombra

Ubicación: México

Ficha Técnica:

Concepción: Jorge A. Vargas Cortez, Alejandro Flores Valencia y Luis Mario Moncada
Dirección de escena: Jorge A. Vargas Cortez
Textos: Alejandro Flores Valencia, Jorge A. Vargas Cortez
Dirección artística ORTEUV: Luis Mario Moncada
Artistas ORTEUV: Esther Castro, Marisol Osegueda, Enrique Vázquez, Benjamín Castro, Gustavo Schaar, Karla Camarillo, Carlos Ortega, Jorge Castillo, Luisa Garza, Miriam Cházaro, Raúl Pozos, Rogelio Baruch, Marco Rojas, Karina Meneses — Valeria España, José Palacios, Freddy Palomec, Gemma Muñoz, Féliz Lozano, Alba Domínguez, Hosmé Israel, Héctor Moraz, Juana María Garza, Raúl Santamaría, Luz María Ordiales, Rosalinda Ulloa, Geraldine Guerrero
Fotografía y video: Samuel P. Adorno
Escenografía e iluminación: Jesús Hernández
Diseño sonoro: Joaquín López Chas
Productor ejecutivo: Yoruba Romero
Producción TLS: Alicia Laguna

»  Página web



Año estreno: 2016







Comentario

(Un proyecto escénico [de sitio específico] por entregas)

Detonante – Cúcara y Mácara

En 1981, en el Teatro Juan Ruiz de Alarcón de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en la Ciudad de México, la Infantería Teatral de la Universidad Veracruzana fue agredida a golpes en plena representación de la obra Cúcara y Mácara del dramaturgo Óscar Liera. Treinta y cuatro años después, en 2015, el director artístico de la compañía titular de la Universidad Veracruzana (ORTEUV – Organización Teatral de la Universidad Veracruzana), Luis Mario Moncada [Entrevista], invitó a la compañía Teatro Línea de Sombra (TLS), y su director Jorge Vargas, a coproducir una pieza escénica que formaría parte de un ejercicio de memoria dentro de la propia Compañía Titular de Teatro de la Universidad Veracruzana (UV), pues este 2016 se cumplen 35 años de aquella golpiza.

Cúcara y Mácara representó una afrenta a las creencias del pueblo católico, ya que hacía mofa de uno de los símbolos que, más allá de credos, constituyen el corazón de la identidad popular mexicana: la virgen de Guadalupe. Según los retazos de historia que conocemos, hemos podido reconstruir que los actores fueron golpeados por un grupo de alrededor de 60 personas, que estos ocuparon las dos primeras filas del Teatro Juan Ruiz de Alarcón, que irrumpieron en escena a la voz de “¡Romanos, guadalupanos!”, que batieron a golpes a los actores con varillas de fierro que llevaban dentro de holgadas prendas de vestir, que algunos lograron esconderse, que la agresión debió haber durado unos cinco minutos, que los agredidos fueron trasladados en ambulancias a un par de hospitales, que el más herido fue el director del montaje, Enrique Pineda, quien por suplir a un actor se encontraba en escena y que, incluso, la Presidencia le prohibió a la compañía volver a representar en suelo mexicano esa pieza, aunque, meses después, los actores de la Infantería Teatral la representarían en un festival en San Francisco, California, en los Estados Unidos. A pesar de que hay quienes dicen que con el tiempo aquella experiencia les sirvió para hablar del valor, hay otros que aseguran que después de aquel suceso no volvieron a ser los mismos, que el grupo se desintegró, que aquella violencia (como casi todos los hechos cruelmente violentos) los transformó para siempre.

Actualidad – Los 8 estudiantes de la UV

Hace casi un año, en junio de 2015, en un café de la colonia Coyoacán, Jorge Vargas y Alejandro Flores Valencia reparamos en un acontecimiento violento reciente que podía ayudarnos a hablar desde la actualidad sobre aquella golpiza del pasado y que conjuntaba algunas correspondencias ineludibles como que se suscitaba contra un grupo de jóvenes xalapeños y que se podía leer como una golpiza “ejemplar”, es decir una agresión que más que ajusticiar por propia mano busca ser un escarmiento o una llamada de atención a un grupo específico, en este caso -presumimos- los activistas radicales ligados a la facultad de Humanidades de la UV. Recordemos que Veracruz es uno de los estados del país con mayores índices de violencia, desaparición forzada, violaciones a los derechos humanos, feminicidios, homicidios violentos, y también es uno de los estados del país con mayor interés tanto para los partidos políticos (por la cantidad de dinero que se maneja en el estado) como para los carteles del narcotráfico, principalmente, el grupo delictivo Los Zetas, uno de los más violentos y sanguinarios en el país.

Ese hecho, nos lo presentaron las redes sociales y las noticias el 05 de junio del año 2015, un par de días antes de que se celebraran elecciones en el estado de Veracruz. En la primera hora de aquel día, a la una de la madrugada, un comando armado de aproximadamente 10 individuos irrumpió en un pequeño cuarto para estudiantes, que mide 12 metros cuadrados y batió a golpes a 8 estudiantes (4 mujeres y 4 hombres) de la UV que son activistas políticos radicales dentro de la Facultad de Humanidades de dicha universidad y que se encontraban festejando un cumpleaños. El cuarto está ubicado en una pequeña calle aunque muy transitada de la Ciudad de Xalapa (calle Herón Pérez), que se encuentra muy cerca del cruce con una de las avenidas principales (Ruiz Cortínes), a tres cuadras de la Unidad de Humanidades (la facultad más movilizada políticamente en toda la UV) y a una cuadra de las oficinas estatales del PRI (Partido Revolucionario Institucional). Los agresores accedieron rompiendo una puerta de vidrio que da a la calle y golpearon a los muchachos con bates, palos con clavos y machetes, durante un tiempo aproximado de cinco a diez minutos. Uno de los jóvenes fue desfigurado y los otros tres varones también fueron gravemente heridos. Este hecho violento fue condenado públicamente por la sociedad mexicana aunque no se alcanzó el poder de movilizaciones como las relacionadas con la desaparición forzada de los 43 estudiantes normalistas de Iguala. Fue más una protesta local que logró notoriedad nacional en buena medida por las fotografías que la revista Cuartoscuro difundiera el mismo fin de semana. Esas fotografías las tomó el fotorreportero Rubén Espinosa, quien saldría por amenazas de la ciudad de Xalapa una semana después de aquella agresión y sería asesinado el 01 de agosto de 2015.

Contexto y Ocupación

Cuando supimos de aquella golpiza nos preguntamos: ¿Qué es lo que emerge para que un evento necesite ser actualizado? Pensamos que lo que emerge es un evento en otro tiempo, el actual, que pone al descubierto una línea de correspondencia que lo despoja de su lastre histórico. Con el paso de las semanas, las preguntas se fueron ensanchando. Nuestras primeras indagaciones en el territorio xalapeño nos fueron ayudando a visualizar un marco donde se implican tanto intereses geopolíticos basados en la acumulación del capital por despojo, la colusión entre empresas ilegales con operaciones de extrema violencia con las élites políticas y gubernamentales corruptas y en cuya geometría no pueden faltar los grandes capitales de inversión internacional.

Con estos primeros pasos también vino otra revelación, pues Herón Pérez, el nombre de la calle donde está ubicado el cuartito en el que fueron golpeados los jóvenes activistas, fue uno de los “Mártires del 28 agosto”. Esos mártires fueron 10 obreros anarquistas de la fábrica textil de San Bruno, levantados y asesinados en 1924 presumiblemente por su filiación comunista. La avenida “Mártires del 28 de agosto” conecta el cuarto ubicado en la colonia Francisco Ferrer Guardia con la antigua fábrica y el barrio de San Bruno. Los nombres de las calles aledañas corresponden al resto de los ejecutados en aquel suceso.

Producción institucional del miedo vs Contraproducción de deseo

Tres hechos de violencia cometidos en distintos tiempos pero de una sospechosa simetría nos permiten pensar en que la violencia y las formas que adquiere son prácticas rutinarias de los gobiernos represores, vinculadas con los castigos ejemplares, la instalación del miedo y la impunidad asociada a la corrupción de las altas esferas del poder político. La ORTEUV y TLS abordan estos tres hechos como un proyecto escénico que busca discurrir sobre la violencia, la imposibilidad de su representación y lo que se oculta detrás de ella. Asimismo, este proyecto se concentra en la construcción de formas artísticas de intervención social y de la activación de acontecimientos de participación ciudadana en contextos de violencia.

Algunos sociólogos o antropólogos locales definen al estado actual de cosas en Veracruz, como un lugar donde opera una permanente producción institucional del miedo, prácticas que resultan del secuestro histórico de las instituciones (o de su delegación ciudadana, es decir la renuncia civil a ellas) para ser inventiva exclusiva del estado, prácticas que implican una simulación institucional, y que con base en el silencio y la impunidad validan todos los saqueos y despojos en pos de un retórico bien común. Por eso nos pareció importante apelar al contradeseo desde una óptica que provenga de las lógicas de la subalternidad. Porque quizás lo único que le puede hacer frente a una fuerza destructora como el miedo es la potencia constructiva del deseo. Optamos, así, por plantear una estructura episódica que retomara de las novelas por entregas decimonónicas o de las teleseries contemporáneas el acento en los afectos como vehículos para la fidelidad del espectador y en considerar a éste como una pieza importante en la construcción del relato. Es decir que estructuramos la pieza como una serie por entregas, una cada mes, seis en total. Para buscar a estos espectadores, lanzamos una convocatoria con la explicación total sobre las intenciones del proyecto. Por eso los episodios obedecen más a una cuestión de producción de afectos que a una variación meramente interesante. Con esta consigna decidimos habitar (rentar) este lugar marcado por la violencia —el cuarto de Herón Pérez— con el fin de transformarlo, primero, en un espacio de producción vital y artística y, segundo —una vez que concluya la temporada por entregas—, para que permanezca como un espacio dedicado a la memoria.

Los capítulos

En el primer capítulo titulado «Cien espectadores – cien itinerarios», realizado a finales de abril de 2016, decidimos preparar una serie de recorridos de acompañamiento tanto por el interior de la ruina de la antigua fábrica como por el propio barrio de San Bruno y de la colonia Ferrer Guardia, haciendo a los protagonistas de estos recorridos a los propios colonos y sus historias. Para dicho efecto nos apoyamos en los actores de la ORTEUV, quienes buscaron las historias y los sujetos del barrio tocando literalmente las puertas de los lugareños. Diez actores fueron los que fungieron como etnógrafos transitorios, y otros tanto actores ayudaron también en funciones de producción y levantamiento técnico, pues los diez recorridos se hacían de forma simultánea e íntima, es decir que cada actor llevaba a un solo invitado por cada una de las diez funciones del primer capítulo, por lo cual al finalizar el primer capítulo se realizaron 100 recorridos. Hasta ahora (junio de 2016), se han realizado tres capítulos.

El segundo llevó por nombre «Todas las vírgenes» y tuvo por objeto realizar la primera experiencia teatral para 10 espectadores dentro del cuarto haciendo comparecer el caso de la golpiza a los actores de Cúcara y Mácara, para lo cual nos apoyamos en el despliegue de documentos, en el muestreo de fotografías y maquetas, y en testimonios videograbados y presenciales de quienes sufrieron aquella agresión.

El capítulo tercero llamado «Un tropel de bestias» consistió en una coreografía de 8 cuerpos dentro de ese espacio, también para 10 espectadores por función. Propusimos una reflexión sobre las cicatrices, la dimensión del espacio y el movimiento de 18 cuerpos allí -la cantidad de cuerpos que se concentraron en ese lugar la noche de la golpiza-, para terminar con un breve diálogo entre los espectadores mientras les convidamos una rebanada de pastel.

Como colofón de este capítulo, el 05 de junio de 2016 —fecha que marcaba el primer aniversario de aquella golpiza pero también día de elecciones en Veracruz y otros estados del país— conminamos a nuestros espectadores a acudir al cuarto a “depositar” un deseo ciudadano. Los deseos los colocamos sobre las paredes de acrílico que colocamos dentro de este espacio al que ahora nos referimos como «el puro lugar».

Quedan por delante tres capítulos: “IV. Los objetos de la memoria”, en el mes de julio, como resultado de una recolección de objetos en los barrios de Ferrer Guardia y San Bruno; “V. Mapas y apariciones”, en agosto, sobre cartografías que son resultado de los recorridos por el la ruina y la memoria del barrio; y la conclusión titulada “VI. Si las paredes hablaran…”, programada para septiembre y consistirá en diversos gestos que contribuyan con la transformación de este espacio donde fue producida una violencia atroz, para convertirlo en un espacio de producción de vida, arte y memoria . Asimismo, se prepara un coloquio sobre temas relacionados con el actual sistema de violencia en el estado, el cual lleva por nombre «Encuentro Telecápita—El Puro Lugar» y que se realizará los días 01, 02 y 03 de septiembre en sedes de la Universidad Veracruzana, y, finalmente, se busca que con todo lo recabado al cabo de este año de trabajo se presente una pieza escénica.

El Puro Lugar

El concepto y título de la pieza, El puro lugar, implica para nosotros una respuesta de acción sobre esos espacios marcados por la violencia —los puros lugares del horror—, entendidos como sitios de producción de muerte, para buscar su transformación en espacios de producción de vida y de producción artística. Una respuesta que intenta hacer más habitable este otro lugar que es la ciudad de Xalapa, el estado de Veracruz y el país México en el marco de un capitalismo de muerte. Es decir que con El puro lugar queremos apuntar que dentro de un sistema de intercambios políticos y económicos basados en la repartición de la muerte, la producción y el intercambio de vitalidad es una forma apenas intuitiva y primaria de remediar lo que podemos remediar como pueblo, es decir como conjunto de individuos a quienes se les ha asignado un papel de indefensión y de condición vital atravesada por el miedo.

Nuestra utopía crítica consiste, pues, en construir un presente ciudadano que realmente nos pertenezca. Y para tal efecto pensamos que una pieza artística puede proponer, al menos, zonas de interferencia, posibilidades alternativas, trayectos espontáneos. Decidimos renunciar a la convocatoria amplia e indiferenciada propia del espectáculo, para a cambio optar por una pequeña convocatoria a 100 invitados comprometidos con la construcción de esta maquinaria colectiva, misma que intentará ser una muestra de las aspiraciones, afectos y corporalidades que se tejen desde la resistencia o, al menos, desde quienes buscan mejores o más vivibles condiciones de vida en nuestros propios territorios.

Lo que resulte al cabo de los seis capítulos aún no lo sabemos pero estamos seguros de que, al menos en esta pequeña comunidad, las intenciones de quienes hemos creado la pieza ya resuenan y ya forman parte de un cúmulo de experiencia que con el paso de los capítulos se irá engrosando cada vez más, y esa experiencia será un obra de teatro, ese puro lugar conformado por la pura experiencia y ojalá también por el puro deseo, por la pura voluntad de poner la experiencia escénica en el cuerpo, más que el cuerpo en el escenario.

Alejandro Flores Valencia
Junio de 2016





Documentos Adjuntos
ElPuroLugar.pdf






















Aviso Legal: © de los textos y las imágenes: sus autores Diseño CIDI; Desarrollo web GyaStudio