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RESEÑAS

Prácticas de lo real en la escena contemporánea, de José A. Sánchez

2009-03-09

 Revista ADE Teatro, num. 119 (enero-marzo 2008), pp. 197-199

José Antonio Sánchez.- Prácticas de lo real en la escena contemporánea, Madrid, Visor, 2007; 325 páginas.

 

Hay libros que informan (que proporcionan datos, que hacen accesibles documentos, que procuran los caminos para llegar a las fuentes) y otros que enseñan (que muestran respecto al objeto de su investigación la problemática que lo informa, las condiciones que han posibilitado su razón de ser y los fundamentos sobre los que se sostiene la misma). Este libro de José Antonio Sánchez, catedrático de Historia del arte de la Universidad de Castilla-La Mancha, del que ya conocíamos sus imprescindibles Brecht y el expresionismo (de 1992) y la compilación La escena moderna (1999), aúna estas dos actitudes de la crítica: informar y enseñar. Y lo hace, además, aplicando su rigor conceptual y analítico a las obras y tendencias estéticas que estudia (nada ajeno al conocimiento interno que tiene de la práctica teatral y de la constante curiosidad que ha demostrado en la organización de ciclos –como “Desviaciones” y proyectos –como “Situaciones”).

En Prácticas de lo real en la escena contemporánea José Antonio Sánchez aborda, de manera sistemática, los ejes básicos sobre los que se sostiene el realismo estético en la práctica escénica desde la crisis de la representación que se produjo en el siglo XIX. Para ello empieza por definir los cuatro ámbitos conceptuales sobre los que organiza su material de trabajo: a) el realismo como representación de la realidad; b) el realismo como realización de la realidad, c) el realismo como esfuerzo por aprehender lo invisible e irrepresentable; y d) el realismo como experiencia conformadora de colectividad. Cada uno de estos ámbitos es presentado en su desarrollo a lo largo del siglo XX y hasta nuestros días. Contra los planteamientos de otros estudios, que parten de posiciones limitadamentepositivistas, Sánchez integra la descripción razonada de obras y tendencias con una indagación sobre los modos en que las prácticas escénicas han resuelto los problemas discursivos, técnicos e ideológicos derivados de laproblemática realista. El libro se mantiene en el campo de la producción estética y nunca invade el campo de la filosofía o la sociología (no entra a discutir lo que sustancia los “criterios de verdad”, la “producción de realidad” o la “concepción vitalista”, por ejemplo) más que como soportesque puedan ayudar a definir lo que en cada momento emerge como unconflicto estético.

El libro de Sánchez aporta algunas cosas más, y bien interesantes, al estudio de la práctica teatral del siglo XX: la primera, la reubicación del proyecto de Stanislavski, que algunos han colocado en la tendencianaturalista y algunos pocos –incluso- en la simbolista, en la tendenciaimpresionista (p. 29). La segunda, la recontextualización del proyecto del Living Theatre y del de Kantor (p. 109 y p. 98, respectivamente) en el ámbito de la realización del realismo. Algunas cuestiones sufren, naturalmente, debido a la magnitud de lo estudiado y a la posición premeditadamenteobjetivista que usa Sánchez, de una reductora interpretación: algunas obras y tendencias (el caso de las páginas dedicadas a Boal [pp. 241-244] o las dedicadas a La indagación de Peter Weiss [pp. 187-192] son situadas como ejemplos de dos ámbitos conceptuales y no de varios, como parece que debiera ser en estos casos). Pero en estos casos, sin embargo, favorecen la consideración de que el objetivo central de los análisis del libro no es el de estudiar las propias obras citadas en sí mismas sino lo que éstas pueden aportar a la indagación general acerca de la estética realista. Un capítulo final, “Teatros y realidad” repasa el problema del realismo desde los instrumentos básicos de la escena: los signos visuales, corporales, temporales y compositivos.

Consecuentemente, otro de los aciertos de este libro, que siempre supone un riesgo para el crítico, es tomar el ejemplo como hilo conductor de su análisis. En cada exposición analítica Sánchez va ofreciendo el rastro de los problemas y las formas como las prácticas escénicas concretas lo abordan. De esta manera evita tanto la ilusión especulativa, que deja al lector sin referentes a los que agarrarse para poder comprender lo que se le dice; como la ilusión descriptiva, que abandona al lector cuando éste demandaría ir más allá de la mera enumeración y la reproducción de lo que ya estaba. Más difícil aún es lo que consigue este libro en el espacio de la recepción: el lector no requiere de ningún bagaje específico para entender lo que se le plantea en tanto que una escritura en extremo cuidada dota al texto de las referencias (incluso cuando se requiere dar el argumento de una obra) y de las explicaciones necesarias.

Este libro supone entonces una suerte de manual (de “libro en que se compendia lo más sustancial de una materia”) como de un importantematerial de trabajo por cuanto sirve como reflexión acerca de qué estatuto respecto a la realidad puede tener (y ha tenido) el teatro.

 

César de Vicente Hernando

  

Autor: César de Vicente Hernando
Tipo: libro
Archivos adjuntos: de Vicente Hernando. 2008. Prácticas de lo real.pdf |




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