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TEXTOS

El rey de los animales es idiota

Autor: Marquerie, Carlos

Año de publicación: 2005

Artista: Carlos Marquerie

Obra: El rey de los animales es idiota

Fecha de incorporación a la web: 09/02/2009

Referencia bibliográfica:

Políticas de la palabra. Esteve Graset, Carlos Marquerie, Sara Molina, Angélica Liddell, ed., Óscar Cornago, Madrid, Fundamentos, 2005, pp. 143-194.



Texto:

DIÁLOGO I
GONZALO.- Incapaz.
Idiota.
Absurdo.
Todo vuelve a la calma.
Tormenta pasada.
Todo tranquilo a nuestro alrededor.
JUAN.- Fuera todo se bate con violencia. Dentro también.
Mira, soy como ese árbol, se sigue batiendo y cada año tiene menos hojas y más ramas secas, va camino de no dar ni sombra, pierde utilidad.
GONZALO.- Estúpido. Enfermo. Corres el peligro de convertirte en un objeto decorativo a la puerta de la casa igual que el árbol.
JUAN.- Si no fuera porque veo batirse al árbol a la puerta de la casa todos los días, no sé cómo podría levantarme cada mañana.

DIÁLOGO II
CARLOS.- Cuántos amigos han compartido conmigo momentos de entusiasmo o dolor a lo largo de los años. Me pregunto qué habrá sido de sus vidas. Tener tiempo para recuperar viejas amistades. ¿Usted a qué se dedica? Yo, a recuperar viejas amistades.
¿Y esa ocupación es lucrativa?, se preguntaría mi interlocutor, y yo le mandaría a tomar por culo. Le diría: váyase a tomar por culo, me esta haciendo perder mi tiempo con sus jodidas preguntas.
A mí lo único que me satisface es ocupar mi tiempo. Ocuparlo sin más, no pasar por él, ni que él pase por mi.
No perderlo.
No me importa si mi tiempo es productivo.
No me interesa entretenerlo, tampoco distraerlo.
Sólo quiero ocuparlo.
Tampoco quiero atraparlo y poseerlo.
Sólo ocuparlo.
Yo ocupado en cada instante, sin más, al cien por cien, mi momento, vivir en su duración, sin querer que sea más largo o más corto.
Me obsesiona el paso del tiempo, tengo la continua y jodida sensación de que se me acaba; se me escapa entre los dedos. Por las noches al meterme en la cama entrelazo las manos con fuerza y miro las ranuras entre los dedos: de qué jodida manera, me digo, impediré que por aquí se esfume mi tiempo. Absurdo, pero es una sensación física: dedos gordos y el jodido tiempo me palpa las manos, se infiltra y abre surco, imparable. Cómo me jode. Para evitarlo no paro de hacer cosas. Cosas, es lo mismo el qué, hacer, yo solo o con más gente, hacer, hacer y hacer, hacer cosas y la jodida sensación de las manos gordas intentando frenar el tiempo no me abandona.

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