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TEXTOS

La Ribot. El Gran Game

Autor: Sánchez, José A.

Año de publicación: 2003

Artista: La Ribot

Obra: El Gran Game

Fecha de incorporación a la web: 18/12/2009

Referencia bibliográfica:

 Zehar, nº 42



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Texto:

El gran game se ofrece ante el espectador como una estructura de juego rígidamente determinada por un espacio cuadrado, blanco, impecable, salpicado de instrucciones, y una delegación de la composición al azar establecido por los dados, que determinan lo que cada uno de los intérpretes debe ejecutar en cada momento. Se arrojan los dados, se busca el lugar del tablero en que la instrucción está localizada, se ejecuta la acción. A veces, los dados provocan la ejecución de las excepciones: en ese momento, todos los intérpretes detienen su acción individual y se entregan a un juego gobernado por la música: dar vueltas una y otra vez a las perneras de un pantalón, o cambiarse de ropa tantas veces como sea posible sin perder la cuenta. En otras ocasiones motivan la entrada en el tablero de juego de personas ajenas: la sílfide, que ejecuta la primera frase de danza codificada de la historia; la coreógrafa, que trata de comunicarse directamente con personas concretas del público mediante el lenguaje de los sordos, o los extras, que salen a escena para ejecutar sencillos movimientos, consistentes en cambios de ropa y posturas. Con estas reglas y estos elementos, se compone un espectáculo cuya estructura está confiada al azar, pero cuyos límites están férreamente controlados. Transcurridos unos treinta minutos, la regidora comienza a retirar instrucciones del tablero de juego, con lo cual se van reduciendo las posibilidades de acción de los intérpretes hasta crear una tensión angustiosa, ya que por más que los dados establecen la suerte, la ausencia de instrucciones sobre el tablero condena fatídicamente a los ejecutantes a la impotencia. Cuando no quedan instrucciones, todos se retiran, con la misma tranquilidad con la que habían entrado. Hasta el próximo juego. Cada representación es distinta, por ello se van numerando, y cada una de ellas, a pesar del rigor matemático y la frialdad aleatoria que rigen la composición, constituye una experiencia nueva, estimulante y enriquecedora para la propia compañía. Una vez más, una estructura de muerte se vuelca en un orden vivo, trastocando nuestros criterios tradicionales para distinguir lo ordenado de lo caótico, lo estable de lo inestable, lo vivo y lo muerto. Y a esta liquidación subyace sin duda un factor subversivo.

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Archivos adjuntos: 2000.03. La Ribot. El gran game. Zehar42Sanchez.pdf |




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