Español || English
Logo Artes Escenicas Inicio
Buscador
TEXTOS

Biodrama. Sobre el teatro de la vida y la vida del teatro

Autor: Cornago, Óscar

Año de publicación: 2005

Fecha de incorporación a la web: 03/03/2010

Referencia bibliográfica:

Latin American Theater Review, Kansas University, 39.1, Fall 2005, pp. 5-27.



Texto:

Para la sociedad moderna, desbordada de representaciones e imágenes, de ficciones y simulacros, la recuperación de lo real ha funcionado como una especie de consigna en campos muy diversos y con propósitos también distintos. Tanto en el arte como en la escena mediática se ha tratado de crear un efecto de realidad que estuviera más allá de lo ficticio, de lo que no es verdadero, del engaño y lo teatral [1]. Fenómenos casi opuestos como los ready made en artes plásticas y los reality shows en televisión se presentan como auténticas realidades. La sed de realidad explica igualmente el auge del género documental en el cine de los últimos años, hasta el punto de que ciertas películas documentales han llegado a convertirse en éxitos de taquillas capaces de competir con las ficciones más elaboradas de la industria de Hollywood, lo que hubiera sido impensable años atrás. Incluso el medio televisivo, gobernado por los omnipotentes índices de audiencia, ha decidido apostar por un género mixto entre el documental y la ficción [2].

De forma paralela, el teatro de la última década ha mostrado una marcada tendencia en este sentido [3]. En términos generales, esto no constituye un fenómeno nuevo. La historia del teatro podría entenderse como las sucesivas reacciones de la escena ante las estrategias de espectacularización que la sociedad ha empleado en cada momento y su relación con la denominada realidad que se esconde tras esas puestas en escenas (políticas, religiosas, económicas…). El aumento de los espacios públicos de representación, impulsado por los grandes medios de comunicación, ha elevado los niveles de espectacularización de la realidad moderna hasta el extremo. Ante esta situación, la escena artística, como espacio de representación por excelencia, había de reaccionar en uno u otro sentido. Finter nos recuerda que tres pioneros del teatro moderno, como Antonin Artaud, Gertrude Stein y Bertolt Brecht, descubren en tres escenas de calle los modelos del teatro del futuro. A partir de los años sesenta, la realidad mediática se convierte en una de las fuentes de teatralidad de la escena para arrojar una mirada crítica a una idea de realidad fuertemente manipulada por los medios. Las estrategias de diálogo con los otros medios y la realidad oculta/producida por ellos se han intensificado a medida que nos acercamos a los años noventa. Como reacción también frente a tantas mediaciones, la escena ha querido recuperar una realidad inmediata y concreta a través del uso del vídeo, las instalaciones sonoras, los actores no profesionales o el énfasis en la dimensión performativa, es decir, de la escena como acontecimiento.

Ahora bien, desde el teatro político de Erwin Piscator hasta las últimas acciones urbanas, los acercamientos de la escena a la realidad y los modos de entenderla no han dejado de variar. En respuesta a una realidad mediatizada por las tecnologías de la imagen, en los últimos años se asiste a una reivindicación de una realidad humana en bruto, que recupere al individuo más allá de tecnologías mediáticas y discursos teóricos; se trata de la defensa de una subjetividad más allá de intelectualismos, que vuelva a presentarse, antes que nada, como una suerte de enigma, el enigma que esconde toda vida humana en su expresión más irreductible como presencia. Con el fin de acentuar esta dimensión física, sensorial e inmediata, la escena se revela como un instrumento idóneo. El plano político e histórico que aparecía de modo explícito en el teatro documental de otras épocas queda ahora como telón de fondo de una realidad personal y cotidiana, de las pequeñas realidades de personas anónimas en muchos casos, esa intimidad azarosa y poética que Boris Vian bautizó como la espuma de los días.

----------------------------------------------------

Notas:
[1] Este trabajo se enmarca dentro del proyecto de investigación “La teatralidad como paradigma de la Modernidad: análisis comparativo de los sistemas estéticos en el siglo XX (desde 1880)”, financiado por el programa “Ramón y Cajal” del Ministerio de Educación y Cultura de España.
[2] La televisión francesa, por ejemplo, pasó de 400 horas de documentales en 1991 a 2500 en 2001, lo que ya sido calificado como “L´irrésistible ascension du documentaire” (Le Monde 3.VII.2004: 4).
[3] A este respecto, una curiosa reflexión desde el cine puede encontrarse en la película del director español Achero Mañas (2002) Noviembre, en la que se narra con una estrategia documental la historia de un grupo de teatro de calle que trató de convertir sus producciones en verdadera realidad. A través de sus espectáculos fueron llevando más lejos este principio, hasta llegar a representar un atentado terrorista en plena calle, dejando que la gente, incluidas las fuerzas públicas, lo tomaran como algo cierto, como una realidad no artística. Aunque la historia del grupo se sitúa en los años noventa, las personas que aparecen dando testimonio sobre aquella aventura teatral son los verdaderos protagonistas del teatro español más comprometido de los años sesenta y setenta.

Leer texto completo en pdf



Archivos adjuntos: biodrama_cornago.pdf |




Aviso Legal: © de los textos y las imágenes: sus autores Diseño CIDI; Desarrollo web GyaStudio