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TEXTOS

La danza-teatro en Cataluña

Autor: Massip, Francesc

Año de publicación: 2006

Fecha de incorporación a la web: 15/03/2010

Referencia bibliográfica:

ARTEA / José A. Sánchez (dir.), Artes de la escena y de la acción en España 1978-2002, Cuenca, UCLM, 2006, pp. 204-214. ISBN: 84-8427-440-3



Texto:

La mezcla de los distintos lenguajes artísticos es una característica fundacional de las vanguardias históricas que acometieron su objetivo de renovación de las artes propiciando su transversalidad e intercomunicación. Desde entonces las experiencias creativas más innovadoras se cuecen en el espacio de lo fronterizo, en la periferia de los géneros, donde lo mixto se hace fértil y en donde nacen los más hermosos híbridos.

Como se sabe, el concepto de “teatro-danza”, desarrollado a mediados de los setenta, tiene su eclosión en los ochenta de la mano de Pina Bausch y pronto se convirtió en uno de los más importantes artículos culturales de exportación de Alemania (Schlicher, 1987). Desde entonces el recíproco intercambio entre teatro y danza se ha dado en mayor o menor medida en toda Europa.

Ambos géneros exploraron su complementariedad con la intención de revitalizar sus formas de expresión y hallar nuevas maneras de encontrarse con sus contemporáneos. El teatro tomó prestadas de la danza una consideración más atenta por el lenguaje corporal y cinético y una libertad de experimentación lejos de la tutela textual y de las inercias al uso. La danza por su parte se abrió a una mayor conciencia de la realidad y una atención hacia lo narrativo que la llevaría a realzar la dimensión escenográfica y objetual y a empujar al bailarín hacia la condición de personaje que representa emociones y conflictos, especialmente a través de un método de trabajo basado en la improvisación tanto por lo que atañe a la composición como a la búsqueda del movimiento corporal y expresivo llevada a cabo sobre vivencias y experiencias de los propios intérpretes.

Claro que en Cataluña conviven sensibilidades dancísticas muy diferentes, con estilos, tradiciones coreográficas, trayectorias vitales y objetivos radicalmente distintos, cosa que enriquece extraordinariamente el panorama creativo catalán, cuyos coreógrafos y bailarines son reconocidos en toda Europa por su creatividad, su energía y su frescura.i Sin embargo, aquí sólo trataré de un género de danza que me ha interesado por mi condición de crítico de teatro del diario Avui, un género en la intersección de disciplinas, que yo prefiero llamar “danza-teatro” puesto que todos los creadores que tomo en consideración parten del trabajo dancístico como el elemento fundamental al que adhieren, para fecundarlo con otros procedentes de distintos ámbitos, especialmente el teatral.

Son creadores cuyo interés y medio de expresión consolidado es el lenguaje específico de la danza con una estructura dramatúrgica basada en la energía del cuerpo puesta en movimiento en un espacio y cuya comunicabilidad emana de la propia emoción cinética. Pero son creadores que han sentido desde muy pronto la necesidad de abrirse a una multiplicidad de estímulos procedentes del teatro –como la narratividad, la noción de personaje, la intencionalidad dramática-; de las artes plásticas como el accionismo, el happening, el arte de acción o el arte corporal, que cultivaban la corporalidad y el acontecimiento como experiencia de vida; de la música como referente emotivo que interviene de forma dramática...
En Cataluña, el grupo que con más fidelidad y de una forma más directa aclimató la estética y los procedimientos de Pina Bausch ha sido Senza Tempo, nacido justamente de unos talleres impartidos en Granada (1986-1988) por Janusz Subicz y Nazaret Panadero, miembros de la compañía de la Bausch. La primera pieza en solitario de los creadores de la compañía, Inés Boza y Carles Mallol, es de 1991, un montaje estrenado en las jornadas de Dansa al Teatre Obert (Barcelona) y con cuyo título bautizaron al grupo. La palabra, el diálogo, la voz, la más pura teatralidad entran de lleno en la escena dancística catalana. A destacar la Trilogía del Agua, integrada por Capricho (1994), espectáculo de exterior (plazas o jardines) donde se trajina agua en palanganas, Lazurd, viaje a través del agua (1998), en que la escena se convierte en un círculo acuático transitado por personajes que andan sobre sillas, y Zahoríes (2000), donde el agua se busca en un desierto con viñas plantadas en la arena. Son piezas de una singular belleza plástica y una cuidada puesta en escena. De la primera de la trilogía, concebida en una azotea del barrio gótico de Barcelona, se realizó un video-danza con el apoyo de TV3 (Capricho als terrats, 1996) que permitió hacer transitar el espectáculo por diversos terrados históricos como el gaudiniano del Palau Güell. En 2002 presentaron Peixos a les butxaques formado por tres piezas cortas: “De tul a tul”, “Cien años” y “El día en que...”, un espectáculo con sugerentes y poderosas imágenes. En abril de 2004 presentaron en el TNC su montaje El jardí inexistent, que trata de desvelar el alma oculta y el orden secreto del espacio arquitectónico del jardín.

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