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Desde el saber de un actor: Visita al interior de El Ciervo Encantado

Autor: Valdés, Inés Beatriz

Año de publicación: 2010

Artista: El Ciervo Encantado

Fecha de incorporación a la web: 23/06/2011



Texto:

Si tuviera que exponer los motivos por los que he tratado de acercarme al oficio de El Ciervo Encantado me basta con decir que se debe, ante todo, a la experiencia de asistir a su espectáculo Visiones de la Cubanosofía durante la reposición hecha a principios del 2009. Sin embargo, existen otras razones importantes que me impulsaron, casi me obligaron, a desentrañar mis propias dudas respecto a un proceso teatral salido de la inspiración de una actriz y cercano a cumplir sus quince años de fundación desde 1996 en nuestro Instituto Superior de Arte. Una razón es la mirada interrogativa que hace el grupo respecto a un asunto que puede considerarse medular: la identidad del ser humano, específicamente, la identidad cubana. Las otras razones son la constante investigación que define al grupo y la postura estética que lo distingue dentro del teatro cubano. Dirigido por Nelda Castillo, el grupo cuenta con siete espectáculos montados hasta hoy: El ciervo encantado, 1996; Un elefante ocupa mucho espacio, 1997; Café teatro La siempre viva I, II, III y IV, 1997-2003; De donde son los cantantes, 1999; Pájaros de la playa, 2001; Visiones de la Cubanosofía, 2005 y, por último, Variedades Galiano, 2010; ha obtenido diversos premios nacionales e internacionales entre los que se destaca el Premio Villanueva de la Crítica, otorgado a cuatro obras diferentes entre las se encuentra su último estreno, premiado a finales del pasado 2010. Recibieron además el Gran Prix de Puesta en Escena y el premio por la mejor actuación femenina otorgado a Lorelis Amores en el Festival Internacional de las Artes Escénicas de Mount Laurier- Québec.

-Dentro de ese ritual de entrenamiento en el que ustedes como actores nacen, crecen y mueren cada vez ¿cómo se produce ese despertar de la memoria del que hablaba Lezama? Él decía que recordar es un hecho del espíritu pero la memoria es un plasma del alma, es siempre creadora, espermática, pues memorizamos desde la raíz de la especie. ¿Cómo se produce en sus entrenamientos esa memoria?

Mariela Brito: Eso siempre es una sorpresa. A partir del entrenamiento nosotros vamos accediendo a niveles más profundos de conciencia, desde el cuerpo, pero el cuerpo como un todo. No es una cosa premeditada, mentalmente estudiada a través de los libros. Sino que es una información que empieza a fluir desde niveles más profundos de nuestro ser, esencias que son individuales pero que al mismo tiempo nos conectan con una identidad, una cultura, una pertenencia, o a un contexto, una historia, una generación.

Lorelis Amores: El entrenamiento que nosotros hacemos es para mí muy vivencial porque diariamente investigamos sobre nosotros mismos y esa investigación no termina nunca. Redescubrimos cosas que están en nuestro cuerpo pero que, de alguna manera, no las hemos hecho consciente. Eso mismo te va llevando a sobrepasar metas porque uno se crea límites, uno cree que las cosas son de la manera en que las percibe o tiene los conceptos muy cerrados. Trabajamos rebasando ese tipo de dificultades, lo cual te explota, te abre caminos. Y todos esos caminos están en tu cuerpo, no es solo un trabajo de sentarse y pensar sino un trabajo muy psico-físico que te despierta cosas desconocidas como si el cuerpo fuera un archivo.

-Ustedes llaman a sus personajes “seres de la escena” que son explorados a través de un entrenamiento de máscaras. Nelda Castillo decía en una entrevista que esos seres no aceptan la dirección, como si fueran seres vivos. O sea, se vuelven autónomos. Mi interrogante es: ¿Cómo llegan ustedes a las acciones, a la estructura de sonido, movimiento…y palabras que finalmente mostrará ese ser en la obra producto? ¿Hasta qué punto son determinadas las estructuras de la obra por el ser que surge y hasta qué punto ustedes como actores o la dirección? ¿Cómo lidian con esto?

Mariela B: Es un proceso muy misterioso y muy particular que tiene que ver con la manera de dirigir, que no es una manera tradicional. Es como una especie de conducción. Nelda conduce el ser, la escena, la acción, por el camino que le parece que puede ser más interesante. Entonces estos seres, desde esa perspectiva, se dejan dirigir. Es un largo proceso de decantación donde nosotros pasamos posibles estructuras, propuestas, escenas, personajes que aparecen y son desechados para ir cada vez cavando más en cosas bien esenciales o fuertes de nosotros mismos. Entonces vemos qué se queda, qué se va, qué sirve como referente. Hay muchos textos, por ejemplo, que no se dicen pero están pasados por el cuerpo y eso queda y se siente. Debajo de cada texto, de cada acción, de cada ser, hay una acumulación de material que luego no se hace visible. Nosotros trabajamos en el escenario con muchos objetos que después no están, como en Pájaros de la Playa. Para nosotros ese proceso queda como un saber que se acumula. Sucede a nivel de texto, de personaje, de objeto, incluso de relaciones. Queda como un trasfondo detrás de la estructura. Lo que pasa es que la dirección es muy atípica. Todos esos personajes y acontecimientos que se dan en el escenario, todo eso es muy conducido por Nelda. No es una cosa aquelarrática, loca, donde cada cual hace lo que quiere. Y en principio, todos tenemos claro cuál es el camino de la investigación. Van aforando las relaciones de esa manera inconsciente o aparentemente inconsciente, porque yo creo que el estado de verdadera consciencia es el que se produce en el escenario, fuera del escenario somos muy inconscientes. Desde ese estado de profunda conciencia, con una claridad en cuanto a objetivo, todo fluye. A veces no fluye porque estamos tratando de dirigir la acción o tratando de dirigir el texto o que el ser haga lo que a uno como actor le parece más interesante. Y desde ahí no podría fluir.

-¿Ustedes hasta ahora piensan seguir trabajando en cuestiones que estén estrechamente relacionadas con el problema de la identidad cubana o trabajarían con otro tipo de motivación?

Lorelis Amores:
Creo que nosotros siempre vamos a tener la idea de estar vinculados al momento que estamos viviendo. Nos interesa mucho hablar sobre nuestra realidad porque lo otro sería como evadirnos. Sobre todo, el trabajo que hacemos tiene que ver más con lo vivencial, no con la representación de algo que no hemos vivimos. No es lo que más nos llenaría como creadores o con lo que nos sentiríamos bien al bajarnos del escenario. Nuestra investigación alrededor de lo que pueda ser “lo cubano” es una necesidad más que algo impuesto. Y a la vez, en eso que descubrimos que necesitamos, descubrimos que la gente también lo necesita. Creo que esto es principal.

 

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