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TEXTOS

Implosión impugnada 15B de nuevo, la vida

Autor: Tormo i Cuenca, Rafael

Año de publicación: 2013

Fecha de incorporación a la web: 14/04/2014

Referencia bibliográfica:

CORNAGO, Óscar (Coord.), Manual de emergencia para prácticas escénicas. Comunidad y economías de la precariedad, Madrid, Continta me tienes, 2014, pp. 244-262

Contexto relacionado:

» ¿A qué estamos jugando?



Texto:

En mis proyectos no hay pretensiones de originalidad, no hay delirio de ilusión. Se posicionan en espacios en ruinas donde todavía se puede olvidar y se puede permitir desde una renovada experien- cia armonizar distorsionadamente. Y ahí entro yo, y me encargo de mediar entre su discurso y su re- presentación para que los signos se encadenen y se vuelvan transparentes quedando así expuestos co- mo delirio, y eso que parecía ya no sea.

Intentar poner en relación voluntades heterogéneas ante los cambios de nuevos paradigmas de lo real en un territorio presuntamente «olvidado» pue- de en principio parecer pretencioso. Pero es ahí desde donde se planteó el proyecto.

Al igual que Alain Badiou (cuando se pregunta acerca de un poema de Mallarmé), no se quiso interpretar, sino entrar en su operación: La regla es simple: comprometerse con el problema, no para saber de qué estamos hablando, sino para reflexionar qué es lo que ocurre. Teniendo en cuenta que el poema es una operación, también es un acontecimiento. El poema tiene lugar.

Y parece que no pero eso duele.

Atrever-se a pensar-nos desde las nuevas estructuras, tecnologías sociales, culturales, etc., no es un exponer-se, hay que abrir espacios para interpelar-nos e impugnar-los. Poner en entredicho ese horizonte colectivo, como nuevo paradigma «salvífico», donde ya no se pone el cuerpo y solo se puede pensar desde el reduccionismo de la resistencia y la diferencia.

La cosa es más complicada y peligrosa.

Por eso esta acción de experiencia personal, irracional e intransferible y, además, desde el arte. No hay objeto, hay funciones que se ponen en sentido en el mismo momento en que se accionan. Personas activando, detonando, pensando, poniendo el cuerpo, de nuevo, la vida.

Este texto es el juego de compartir y extender el estar juntos. Los textos que conforman este entramado de descripciones, teorizaciones y demás restos del naufragio es lo que para algunas personas quedará, para otras será algo que ya se hundió o algo desde lo que mantenerse sin demasiada estabilidad.

Agradecer la implicación de la gente que participó en la acción en Valencia y su organización y ahora a algunos, además, agradecerles sus colaboraciones a este trabajo. He obviado el que aparezcan firmados pero no el citar aquí sus nombres: Sergio Cabrerizo, Fernando Quesada, Miguel Martínez, Paulina Chamorro, Enrique Espinosa, Esther Belvis y Ricardo ColaBoraBora.

A veces la cabeza parece que va por un lado y el resto del cuerpo por otro; como si fueran dos desconocidos, como si desconfiaran el uno del otro. A veces me miro en el espejo y no veo mi cuerpo, o veo el cuerpo pero no puedo pensar. ¿Si mi cuerpo y mi cabeza andan cada uno a la suya, cómo voy a presentarme a los demás? ¿Si ellos no hablan entre sí, cómo voy a comunicarme con los demás? ¿Cómo voy a crear un clima de confianza si los músculos discuten continuamente con los movimientos y las ideas con mi voz? ¿Cómo voy a hablar de algo común, de la comunidad si todo anda disperso y a su interés en mi propia persona? Creo que a pesar de los pesares mi cuerpo está cansado de discutirse y dividirse; a veces tengo la sensación de que se quiere abandonar, rendirse, olvidarse. Entonces implosiona. Se rompe hacia dentro y todo se convierte en un caos, todo circula sin orden aparente. Y en ese deambular descoordinado, los miembros, los órganos, los pensamientos, las palabras, los músculos, los huesos, las intenciones, etc. tienen forzosamente que aliarse para seguir siendo. Y así, en ese cuerpo y cabeza despojados de divisiones y funciones concretas, en ese cuerpo y cabeza que no hacen y que se dejan, empieza a asomar la persona dispuesta a recomponerse a través del diálogo de las partes; empieza a construir su propia comunidad a través de alianzas inesperadas y sensaciones emergentes. Y en ese no hacer y confiar, se puede hacer presente para sí y para los demás. A veces me miro en el espejo y me veo.

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Archivos adjuntos: rafael.tormo-manual-emergencias.pdf |




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