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TEXTOS

Reconstruyendo el conocimiento emergente de la experiencia efímera

Autor: Belvis Pons, Esther

Año de publicación: 2013

Artista: Rimini Protokoll

Fecha de incorporación a la web: 09/06/2014

Referencia bibliográfica:

Efímera Revista, vol. 4, núm. 5, Madrid, 2013, pp.12-15. ISSN. 2172-5934



Texto:

RESUMEN. Este artículo pretende abordar los retos y preocupaciones que aparecen en el proceso de traducir la experiencia efímera en texto. Concretamente, la propuesta emerge en una investigación basada en la práctica que estudia los atributos del teatro participativo y experimental en Europa a través de los trabajos de Roger Bernat, Stan’s Café y Rimini Protokoll.
Palabras clave: Práctica como investigación; corporalidad; prácticas participativas; dramaturgia del acontecimiento; transducción

Reenacting fleeting experience emerging knowledge


ABSTRACT. This paper aims to address the challenges and concerns that appear in the process of translating the fleeting experience into a text. Concretely, the proposal emerges in a practice-based investigation that studies the attributes of participatory and experimental theatre in Europe through the works of Roger Bernat, Stan’s Cafe and Rimini Protokoll.
Keywords: Practice-based research; embodiment; participatory practices; dramaturgy of the event; transduction

Los procesos de investigación en el ámbito de las artes escénicas parecen nutrirse de la experimentación propia de la creación, y en tal proceso se asoman de forma orgánica al conocimiento híbrido que opera en los márgenes difusos de lo interdisciplinar. La práctica artística como investigación se asume como un terreno de cultivo innovador dentro de la tradición académica ya que esta favorece la compresión de lo complejo. En otras palabras, los procesos de creación son contemplados como una herramienta que no solo permite desengranar la naturaleza y motivación del artista sino que también permite activar estrategias y acciones que relocalizan las problemáticas que teóricos, investigadores e incluso otros artistas están abordando. Esta tendencia es principalmente fruto de la globalización y de la necesidad de engendrar discursos efectivos y afectivos, tanto para la comprensión de los fenómenos emergentes de distinta índole como para la acción social. En las últimas décadas, destacados pensadores han hecho énfasis en la búsqueda de teorías que promuevan esta visión global e interactiva entre disciplinas, métodos y agentes. Con este fin, podemos hacer referencia a la propuesta de Bauman y a su comprensión líquida de la realidad; a Sloterdijk y a su creación de esferas o a Bruno Latour y su teoría del «actor-red», entre otras. Todas estas propuestas enfatizan de alguna manera «lo vivo» del conocimiento, ya que lo inscriben dentro de un posible paradigma que sitúa el cuerpo y sus experiencias como eje explicativo. Se podría argumentar que el cuerpo siempre ha estado presente, en tanto que sujeto o individuo, en otros periodos históricos y tradiciones investigadoras. Lo que hace distintivas a estas propuestas es lo efímero, interactivo y frágil del conocimiento; el cuerpo, y por extensión lo que le rodea, se presenta en continua reconstrucción. Parafraseando a Susan Broadhurst, el conocimiento, en tanto que liminal, se ubica en el límite de lo que es posible . La noción de cuerpo es también entendida de forma expandida, lo que permite englobar bajo su paraguas actores de distinta naturaleza como personas, objetos, información, ideas, etcétera. Así los cuerpos se presentan, en cuanto que vivos, como viajeros. Como señala Mieke Bal, «los conceptos no están fijos, sino que viajan entre disciplinas, entre estudiosos y estudiosas individuales, entre periodos históricos y entre comunidades geográficamente dispersas. Entre las disciplinas, el significado, el alcance y valor operativo de los conceptos difiere. Estos procesos de diferenciación deben ser evaluados antes, durante y después de cada “viaje”» . Dotar de interactividad a los cuerpos no significa una ausencia de rigor investigador. Si lo híbrido nos resulta clave tanto para describir la proliferación de distintas prácticas artísticas o la vecindad de distintos modelos económicos, sociales y culturales la reconstrucción de la experiencia efímera pasa necesariamente por una fructífera reconstrucción de los conceptos. Estos se vuelven así expandidos y se hacen permeables en los distintos procesos complejos que se dan en el conocimiento desde el cuerpo.

Esta breve panorámica sobre la generación del conocimiento nos acerca a los retos y cuestiones sobre la práctica como investigación, que incluye cuestiones referidas a la posición investigadora, a la relación entre teórica y práctica, al conocimiento desde el cuerpo y al tema principal que quiero afrontar: la reconstrucción de la experiencia efímera. Antes de indagar en estas cuestiones me gustaría apuntar como la aparición de ciertas prácticas contemporáneas ha contribuido de forma significativa a posicionar a la comunidad académica e investigadora delante de inevitables desafíos. A grandes rasgos, se puede argumentar que la proliferación de prácticas participativas y/o que a menudo producen experiencias que se aproximan o generan espacios de inmersión ha dado lugar a toda una serie de publicaciones que exploran tanto la reconversión del espectador receptor a participante ―entre otras terminologías― como la naturaleza de dichas prácticas en conocididos textos de autores como Jacques Rancière, Nicolas Bourriaud, Shannon Jackson o Claire Bishop. La heterogeneidad de prácticas que en este marco operan entre lo artístico y lo social ha generado también una riqueza creativa que exige la reconsideración de las mismas en función de su imbricación en la arena social. Además, la incorporación de la tecnología ha sido fundamental para fomentar la participación en acciones locales y globales. Las prácticas artísticas se convierten en intermediales en cuanto que distintos medios interactúan y se relacionan entre sí . El análisis de estas prácticas se obstaculiza por el mero hecho de que estas ponen el acento en la experiencia del participante, que suele ser diferente en cada caso, y que dificulta un registro audiovisual completo porque la simultaneidad de espacios y tiempos se multiplica. La experiencia se expande y sus posibilidades también. Así, es frecuente que este tipo de trabajos permitan a los participantes involucrarse en prácticas que no estén asociadas a su contexto inmediato pero que abordan un tema de interés social, más allá de las particularidades de su territorio . De esta manera, la complejidad no solo se deriva de las acciones que producen estas propuestas (su performatividad), sino también en su imbricación en otras esferas (teatralidad social). Es decir, la interdependencia latente entre las prácticas artísticas y la esfera social reclama la presencia de metodologías experimentales y a la vez comprensivas que permitan revertir y hacer fluir el conocimiento más allá de las parcelas profesionales, disciplinares e institucionales.

Estas consideraciones invaden necesariamente el territorio del investigador en cuanto que cuestionan los tradicionales modos de entender o producir conocimiento. Estos desafíos que planteo se me hicieron evidentes al realizar una investigación que estudiaba la naturaleza participativa del teatro experimental europeo a través del estudio de los procesos creativos de distintas compañías . De esta manera, mis objetivos investigadores me llevaron a colaborar con Roger Bernat (Barcelona), Stan’s Café (Birmingham) y Rimini Protokoll (Berlín). Las actividades realizadas con cada compañía fueron distintas, pero con las tres tuve la oportunidad de participar activamente en el proceso de trabajo. En este sentido, más que ahondar en las características del trabajo de estas compañías, me propongo desgranar los retos e interrogantes que me encontré a la hora de reconstruir la experiencia efímera, lo que en el ámbito de las ciencias sociales tiende a llamarse el «trabajo de campo».

Mi posición investigadora se sitúa pues en un proceso de estudio basado en la práctica escénica. Lo particular de este proceso es que, a pesar de mi colaboración con estas compañías, los trabajos no son de mi autoría ni respondían siempre a mis intereses creadores. Esta posición en el intermezzo entre mi yo-investigador y mi yo-creativo participante me sitúa en una posición intermedia, característica inherente del nómada según Deleuze y Guattari . Esta cualidad de nómada se traslada también al hecho de que la investigación se centra en procesos y resulta un proceso en sí misma. La naturaleza «viajera» aparece como necesaria y orgánica. De esta manera, resulta natural que si la investigadora se sitúa en esta posición viajera―entre prácticas, países, contextos, ideas― todos los cuerpos que la rodean formen parte del viaje y compartan esta condición. La eterna dicotomía entre teoría y práctica mengua a medida que avanza el proceso investigador, y a los conceptos también se les otorga esta oportunidad «viajera» siguiendo la propuesta de Mieke Bal.

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