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TEXTOS

Núcleo performático: experiencias pedagógicas

Autor: Blasco, Selina e Insúa, Lila

Año de publicación: 2013

Fecha de incorporación a la web: 09/06/2014

Referencia bibliográfica:

Efímera Revista, vol. 4, núm. 5, Madrid, 2013, pp.24-31. ISSN. 2172-5934



Texto:

RESUMEN: La enseñanza en la Facultad de Bellas Artes de la UCM de Madrid se estructura, todavía, desde las bases de unas disciplinas artísticas o departamentos como son el dibujo, la historia del arte, la pintura, la escultura, etc. Desde el Vicedecanato de Extensión Universitaria hemos planteado la necesidad de que existieran una serie de conocimientos que estaban fuera del currículo académico, entre otros la performance, y que podrían ser eventualmente asimiladas por la institución.
Palabras clave: universidad, enseñanza, bellas artes, extensión y performance.

Performative Core: Pedagogical Experiences

ABSTRACT: The education in the Fine arts Faculty of Madrid its structure, still, from the bases of some artistic disciplines or departments as drawing, art history, painting, sculpture, etc. From the Dean Team we have posed the need to improve with a series of new knowledges that were out of the academic curriculum, amongst other the performance hopping that they could be sometime in the future assimilated by the institution.
Keywords: university, teaching, fine arts, extension, performance.

 

Introducción

¿Cómo se percibe la educación artística universitaria en nuestra sociedad? ¿Desde qué posición y quién responde a esta pregunta? ¿Cómo abordar una reconstrucción crítica del medio en el que trabajamos? Partimos de esta serie de cuestiones pero también fundamentalmente de una apuesta por la enseñanza pública, por una creencia en la Universidad y la calidad de la misma, por los estudiantes y profesores que habitamos este espacio común y que nos planteamos el sentido de lo que allí hacemos, cómo alcanzar los debates contemporáneos (nacionales e internacionales) y compartirlos con los estudiantes.

En esta tesitura aceptamos en el año 2010 formar parte del equipo decanal de Josu Larrañaga y comenzar a trabajar en la conformación del Vicedecanato de Extensión Universitaria. Su tarea consiste en coordinar las actividades sobre creación artística actual que se generan en ella, a través de un programa propio (el de este año 2013 es CortoCircuitos) y los programas Acciones Complementarias (que recoge propuestas de personas o grupos adscritos a la facultad o representados por ella) y Clase Abierta (en este caso, las que surgen con carácter esporádico y excepcional, aprovechando oportunidades al hilo de la oferta cultural del contexto, o clases cuyo interés excede el de los alumnos y alumnas matriculados en una determinada asignatura). En este marco, nuestros objetivos son establecer conexiones con distintos interlocutores y agentes externos para crear proyectos comunes y potenciar contenidos disciplinares que no figuran en los programas oficiales, sin perder la esperanza de que algún día alcancen la oficialidad. Queremos construir la facultad en la que nos gustaría habitar y participar críticamente en el presente difundiendo nuestra propia vitalidad artística.

La Facultad de Bellas Artes, en una época que asiste al fin de las disciplinas, tiene por delante el reto que plantean los estudios visuales que se erigen como una estructura de campo de problemas ligados a lo visual y la batalla de los imaginarios culturales en los que interviene. Los estudios visuales parten de la base de que no hay hechos, objetos, fenómenos, ni medios de visualidad pura, sino más bien actos de ver extremadamente complejos que son el resultado de la mezcla de diversos operadores (textuales, mentales, imaginarios, sensoriales, mediáticos, institucionales) y diversos intereses de representación (raza, género, clase, diferencia cultural, económica). El supuesto básico que los sustenta es que todo ver es el resultado de una construcción cultural, y por lo tanto, siempre un hacer complejo e híbrido. En este sentido la pregunta por una estructura disciplinar en la enseñanza artística nos remite a uno de los problemas que ya enunciara José Luis Brea en La Era Postmedia (2002):

Un pensamiento técnico es entonces, por necesidad, únicamente el afloramiento (en un orden de lenguaje) de un orden de cosas cumplido, cerrado. En el pensamiento sometido a gestión técnica el mundo se dice entonces como lo que ya es, como presente-pasado, sin la mínima holgura cronológica que hubiera permitido abrir un juego de transformación, introducir la hipótesis de un juego de escritura de la voluntad del hombre en la historia. Este es el carácter profundamente reaccionario con que lo técnico tiñe al pensamiento cuando lo somete al dominio de su forma orgánica pública, industrial: que a su paso este se convierte en mero testigo, obligadamente cómplice, de lo que hay (1).

Tiene que ver con la necesidad de introducir otros conocimientos pero no para ampliar el mundo de las disciplinas y repetir así el orden de las cosas, sino más bien para que:

el pensamiento toma por asalto a lo técnico y, confrontándolo, se impone resolver la tensión inédita ―en la «forma»― que ello impone a la relación entre el orden de las cosas y el del discurso que lo regula, entonces el pensamiento alcanza la ocasión de expresarse con toda su fuerza, como potencia de apertura de mundos, como poética desocultación de aquello que vibra por advenir, como la capacidad de un atraer al mundo lo que aún no es, como expresión máxima entonces del dominio que la conciencia, ejercida como voluntad de poder, posee sobre el mundo, sobre el paisaje anonadado del ser (2).

Pedagogías múltiples: el caso de la performance

Así, habría que regular la tasación del arte teniendo en cuenta que sobrevaloramos lo estrictamente personal, el sello propio, la vida interior, el gesto auténtico, la mirada visionaria, la pureza del estilo, la huella inconfundible y demás memeces que esconden interesadamente cómo la cuestión, el núcleo duro del arte tiene más que ver con la reformulación que con la creación desde la nada (3).

En los últimos treinta años, la sustitución del paradigma teatral por un paradigma performativo puede ser entendida como un síntoma de transformación y liberación . Sin embargo, la persistencia de estructuras de poder de las que se han ocupado los estudios visuales (culturales, sociales y políticos) resultan inmunes a estas transformaciones. Existen manifestaciones antagónicas a la teatralidad como son las estructuras y prácticas de invisibilidad que imponen la conciliación y el orden. ¿De qué modo lo teatral o dramatúrgico actúa como instrumento de sometimiento, modelado o replicación social, y cuándo, por el contrario, puede servir como herramienta de resistencia? Diversos programas en los ámbitos nacional e internacional exploran el modo en que las funciones de la teatralidad se relacionan y proyectan en la cultura contemporánea.

Notas:
BREA, José Luis. La Era Postmedia, Salamanca, Editorial Centro de Arte de Salamanca, 2002. p. 113.
Ob. cit. p. 122.
OTERO, José. «¿Por qué todavía no se pueden pintar flores», PSJM (ed.), en Ensayos de artistas que escriben NEUTRALIZADOS, Madrid, Empatía ediciones, A. C., 2009. p. 60.

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Archivos adjuntos: S.Blasco-L.Insua-EF5.pdf |




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