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Performance y mujeres en Latinoamérica

Autor: Alcázar, Josefina

Año de publicación: 2010

Artista: Tania Bruguera

Fecha de incorporación a la web: 10/04/2017

Referencia bibliográfica:

CORNAGO, Óscar (coord.) (2010 ) Utopías de la proximidad en el contexto de la globalización. La creación escénica en Iberoamérica, Cuenca, Ediciones Universidad de Castilla-La Mancha



Texto:

Tania Bruguera (Cuba)

(...) En Cuba el performance tiene un fuerte tinte ritual como podemos observar en el trabajo de Tania Bruguera. Nacida en La Habana en 1968, ha realizado numerosas exposiciones y performances desde 1986. Representante oficial por Cuba en la XXIIIª Bienal de São Paulo en 1996. Tania vive parte del tiempo en Chicago y la otra parte en La Habana. Tania empieza a ser conocida internacionalmente con la serie de performances, Rostros corporales (1982-1993), realizados en homenaje a la mítica artista cubana americana Ana Mendieta. En 1997, Tania inicia una de las series más polémicas y conocidas: El peso de la culpa, que la inicia el 4 de mayo de 1997, en su casa en La Habana Vieja, pues su obra no fue incluida en la VI Bienal de la Habana, Cuba. Su casa estaba abierta hacia la calle. El público internacional que fue a verla se entremezclaba con los vecinos y la gente del concurrido bar de enfrente [3].

Vestida de blanco y descalza, Bruguera estaba parada delante de una bandera de Cuba, confeccionada por ella misma con cabello humano. De su cuerpo colgaba un carnero sin cabeza, que colgaba sobre su pecho como un escudo. En el piso había una maceta con tierra y un plato hondo lleno de agua. Tania ponía en su mano un poco de tierra, la mezclaba con agua y se la comía lentamente. Durante más de 45 minutos que duró la acción, Bruguera comió la tierra en una actitud de resignación y resistencia. El peso de la culpa se titulaba esta acción en la que la artista pasó alrededor de una hora comiendo tierra, sosegada y ritualmente” (Pozo, s.f.). José Ramón Alonso, al analizar este performance encuentra que: La enorme bandera confina la acción en Cuba. El cordero es símbolo de sacrificio, pero también expresa inocencia, sometimiento, docilidad, indulgencia, misericordia. El cordero encarnado en el cuerpo de la artista, o en el cuerpo social tiene muchas otras interpretaciones. Un cuerpo sometido, dócil. Por otro lado, “estar comiendo tierra” es frase cubana que significa ausencia de prosperidad económica, con lo cual la interpretación parecía directa. Otros hablaron de rito de purificación vinculado al imaginario de las religiones sincrética locales, o de una manera de digerir la realidad de la forma más terrible, o de una forma de denunciar los comportamientos depredadores de las sociedades dominantes... pero que, arte al fin y polisemia mediante, logra las más disímiles interpretaciones (Alonso, 2006). Bruguera analiza su contexto social y cultural, investiga el poder, la emigración, la memoria o la culpa y los convierte en el tema de sus obras. Hace del ritual personal un acto social. Hace del arte una reflexión crítica.

(Josefina Alzázar)

Notas:
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[3] Comentario publicado en “Tania Bruguera: el peso de la culpa”, documento electrónico disponible en www.universes-in-universe.de/car/havanna/szene/s_tania.htm, (visitado en agosto 2007).

 



Archivos adjuntos: performance-y-mujeres-en-latinoamerica-josefina-alcazar-utopias-cornago.pdf |




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